Cada 7 de junio, al conmemorar el Día del Periodista, es esencial reflexionar sobre el estado de la libertad de prensa en nuestro país. Este derecho fundamental no solo garantiza que los periodistas puedan ejercer su labor sin restricciones, sino que también asegura que la ciudadanía esté informada y pueda participar activamente en la vida democrática.
El informe anual 2024 del Monitoreo de Libertad de Expresión del Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) revela datos alarmantes:
– Se registraron 179 agresiones a periodistas, lo que representa un aumento del 53% respecto al año anterior y del 103% en comparación con 2022.
– El 52,5% de los ataques provinieron del poder político, siendo el presidente Javier Milei responsable de 56 episodios, en su mayoría mediante discursos estigmatizantes y agravios.
– La violencia estatal y paraestatal (incluyendo fuerzas de seguridad y actores digitales afines al oficialismo) estuvo presente en el 80% de los casos, un incremento significativo respecto al 50% registrado en 2023.
Además, el 45,25% de las agresiones correspondieron a discursos estigmatizantes, atentando contra la reputación de los periodistas.
Este panorama se agrava con medidas gubernamentales que restringen el acceso a la información pública y desfinancian medios estatales, como el cierre de la agencia de noticias Télam y la intervención de otros medios públicos.
La libertad de prensa es un componente esencial de cualquier sociedad democrática. Sin ella, se compromete la transparencia, la rendición de cuentas y el derecho de la ciudadanía a estar informada.
Organismos internacionales han subrayado esta relación intrínseca:
La Convención Americana sobre Derechos Humanos establece en su artículo 13 que «toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento y de expresión», incluyendo «la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole».
La Declaración de Principios sobre la Libertad de Expresión de la OEA afirma que «la libertad de expresión, en todas sus formas y manifestaciones, es un derecho fundamental e inalienable, inherente a todas las personas» y «un requisito indispensable para la existencia misma de una sociedad democrática».
La Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, en su artículo 19, proclama que «todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión», lo que incluye «el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión».
Estas declaraciones subrayan que la libertad de prensa no es solo un derecho de los periodistas, sino un derecho de toda la sociedad.
En este Día del Periodista, es fundamental reafirmar nuestro compromiso con la defensa de la libertad de prensa. Esto implica:
– Exigir a las autoridades el cese de los ataques y estigmatizaciones hacia los periodistas.
– Promover políticas públicas que garanticen el acceso a la información y la protección de los trabajadores de prensa.
– Fomentar una cultura de respeto y valoración del periodismo como pilar de la democracia.
Defender la libertad de prensa es defender nuestra democracia. Sin una prensa libre, no hay sociedad libre.





